Tres experiencias. Un stand. Un solo recorrido.
El participante subía al vaso gigante, grababa un video 360º con cámara suspendida, bajaba por el tobogán a una piscina de espuma y se veía en la pantalla gigante al salir.
En un festival de ese tamaño, nadie se sale de la programación para escuchar sobre una marca. El stand necesita ser una atracción por sí mismo. T3i entró en este proyecto con la capa de tecnología: tres experiencias encadenadas para que la persona no solo entrara, sino que saliera con contenido, premio y la marca en el bolsillo.
Cada una resuelve una parte del problema: la primera genera contenido, la segunda captura el contacto y la tercera entrega el premio sin reventar el stock. Juntas forman un solo paso para el participante.
La cámara gira por encima del participante y captura el momento en movimiento, en lo alto del stand, antes de la bajada.
El equipo registraba al participante en el momento, para que recibiera el video y liberara el giro en la ruleta.
Los premios se sorteaban en pantalla y el sistema controlaba la disponibilidad de cada regalo durante el evento.
Cuatro momentos en secuencia, sin espera entre ellos. La persona entra por la diversión y sale con el contenido, el contacto registrado y el premio en la mano.
En lo alto del stand, el participante se coloca en el punto marcado y la cámara suspendida da la vuelta a su alrededor. Después viene la bajada por el tobogán y la caída en la piscina de espuma.
Al salir de la piscina, la pantalla gigante del stand ya mostraba el video que acababa de grabar. Es el momento que junta gente alrededor y hace que quien pasa quiera entrar en la experiencia.
Enseguida, un promotor abordaba al participante con el sistema de registro de T3i. Ahí el contacto entraba en la base, para recibir el video y liberar el giro en la ruleta.
Con el registro hecho, el participante giraba la ruleta de la suerte. El premio aparecía en la pantalla al instante, y el sistema ya descontaba ese regalo del stock.
Además de aparecer en el stand, cada participante recibía su propio video en formato digital, con el marco de la campaña y música. Es el material que sale del festival en manos del público y sigue circulando después.
El video sale con el arte de la acción aplicado, entonces la marca aparece en cualquier lugar donde se publique.
La música entra junto en el montaje, lo que da acabado de pieza lista en vez de grabación suelta.
El envío usa el contacto recolectado en el registro, sin que la persona tenga que buscar a nadie después.
Repartir regalos en un festival tiene un riesgo conocido: que el buen premio se acabe en la primera hora o que sobre una caja cerrada al final. El sistema controlaba la disponibilidad de cada ítem, entonces la ruleta solo sorteaba lo que todavía existía.
La pantalla mostraba lo que ganó la persona y orientaba el retiro con el equipo. Sin cupón, sin trámite de verificación y sin dudas sobre lo que salió.
La experiencia mantenía el stand lleno durante el evento y seguía trabajando por la marca en el digital, con el video de cada participante circulando en sus redes.
Tobogán, espuma y pantalla gigante hacen que el público quiera entrar sin que nadie lo invite.
Cada participante sale con un video con la marca aplicada, listo para publicar.
El registro ocurre en medio de la experiencia, a cambio de algo que la persona quiere.
El stock controlado evita que se sortee un ítem agotado y que sobre al final del evento.
Quien mira el video del otro en la pantalla es el siguiente de la experiencia.
Captura, registro y premiación bajo la misma ingeniería, con un solo equipo.
Captura en movimiento, exhibición en el stand, tratamiento del video, registro, premiación y control de stock, operando juntos durante todos los días de festival.
T3i diseña y opera la capa de tecnología de la activación, del contenido del participante al control del premio.